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Lic. Patricia Bogado - El titiritero emocional: ¡Cortando los hilos al chantaje! PDF Imprimir Correo electrónico

De pronto, nos damos cuenta que alguien en nuestra vida está sacando ventaja de nosotros y nos incita a hacer o incluso a aguantar situaciones que no nos gustan.

Los titiriteros emocionales son estas personas que disponen de distintas herramientas manipuladoras sabiendo qué botones apretar y de qué hilos estirar para llevarte a satisfacerlos, aún a costa tuya. Te hacen sentir como si fueras un títere del que disponen cuando tienen ganas porque se les antojó jugar con él.

Algunos vienen bajo la máscara seductora y que necesitan una audiencia que lo estén adorando, cuando ya no lo hagan más buscará otro escenario. Son los narcisistas, te hacen creer en ellos, algunos se venden a sí mismos como grandiosos, generosos, te regalan cosas, manipulan los hechos y distorsionan tu percepción a gran velocidad. Son muy demandantes para obtener un “Sí” de tu parte, te están todo el tiempo detrás. Si ya lo descubriste y buscas salir de su influencia, te acusarán de desleal y traidor, y buscará hacer saber a otros tu falta para que te exilien del sistema.

Otros aparecen con la máscara de destructor insaciable o depredador. Se presentan como necesitados y tú eres la única persona que les puede ayudar, te cuentan su miseria humana y te presentan un problema extremadamente conmovedor. Estos no necesitan un público que los adore, necesitan una víctima que haga cosas por él. Que trabaje, que lo mantenga, que les resuelva un problema, que le pague sus vicios, que lo lleves y que lo traigas, incluso te pueden embarcar en un negocio, te ofrecerán un proyecto maravilloso y luego dejarte con las deudas. Si reclamas se ofenden y te reprochan por ser tan “materialista” o mala pareja, amigo o pariente. Una vez que dejas satisfecha su necesidad desaparecen, algunos vuelven cuando necesitan más.  

Otros titiriteros son aquellos dramáticos o emocionalmente inestables. Estos son muy impredecibles, porque nunca sabes de qué humor estarán ese día. Son intolerantes, explosivos por cosas insignificantes y a los diez minutos están como si nada hubiera pasado. Te maltratan verbalmente por cualquier cosa. Tienen que ser el centro de tu atención y sus necesidades van primero. La relación con ellos es una montaña rusa, actúan más por emociones. No están interesados en la lógica ni en la razón, por lo cual no sirve de nada que des argumentos de su conducta. Solo quieren atención inmediata, te hacen responsables por sus cambios de humor negativos. Hacen escenas hasta en público para avergonzarte y que cedas o aprendas. Si quieres dejar la relación harán un gran drama, pueden suplicar y prometerte lo que sea para que no lo dejes. Incluso hasta pueden amenazar con quitarse la vida.

De manera consciente o inconsciente, el chantajista emocional detecta en los otros ciertos patrones de conducta y debilidades. Es muy hábil para descubrir cuáles son esos botones que tiene que apretar para que la otra persona funcione de la manera que él quiere. Ya sea inyectando culpa, o con enojo, con miedo, con ansiedad, con tristeza, para poder obtener aquello que desea.

Una persona sana no antepone sus necesidades a través de anular la de los otros. Normalmente en una relación debería ser “porque te quiero te elijo y te doy mi cariño y mi atención”, en cambio, en una relación de chantaje es “si quieres mi atención y mi cariño tienes que hacer lo que yo te diga, como yo te diga y cuando yo te lo diga, porque si no haces eso, te pago con esta”. Y así se termina convirtiendo en una relación de necesidades.

Un punto a tener en cuenta es que no existe titiritero sin títere. Si te mantienes a sabiendas en una relación así, recuerda que tienes la pareja para la que te alcanzó, así que no eres víctima sino corresponsable, porque no hay nada que tú puedas hacer para “curar” a estos enfermos emocionales. Y si persistes, muy probablemente tienes problemas con tu autoestima que te impiden pensar en la posibilidad de que eres capaz de aspirar a algo mejor, a una vida más libre y plena.

A veces el titiritero de tu vida no es una pareja, sino tu madre, padre, hermano o socio. No tienes que querer menos, ni dejar de querer para liberarte. Tienes que quererte más, reconocer el chantaje y atender tus debilidades propias para poder de una vez cortar esos hilos.  

No pretendas negociar con el chantajista, ni intentes convencerlo para que abandone su profesión de titiritero. Lo que sí puedes hacer es buscar la ayuda necesaria para dejar de ser un títere emocional.

Un abrazo de luz



Lic. Patricia Bogado
Terapeuta esp. en Duelo Coach & Master PNL
www.patriciabogado.com.ar


 

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